Ultrabot
Academia de robótica para todos los niveles escolares, de kinder a secundaria. Tres años formando más de 300 alumnos a construir, programar y crear.
Ultrabot nace de Kaiwa-Tech: de a poco pasamos de fabricar y vender kits a enseñar a programar y crear soluciones a personas, profesionales y jóvenes de colegios.
Un vecino mío, director de un colegio privado importante de Quilmes, vio el movimiento de gente que había en el garage y me preguntó qué hacíamos. Le expliqué y me dijo: ¿no querés venir a dar clases a mi escuela? Así arrancamos: el primer año con 6 alumnos, el segundo con 18, después con 80 (3 colegios) y en el último año ya eran 300 alumnos de todos los niveles en 4 colegios de Quilmes.
El modelo era redondo para las tres partes. Fabricábamos el kit de robótica nosotros mismos, así que se lo vendíamos accesible a los alumnos y les cobrábamos una mensualidad. El colegio se llevaba un porcentaje de esas cuotas, y los papás recibían todos los meses fotos de sus hijos creando y pasándola bomba en los talleres mientras aprendían tecnología.
- +300 alumnos formados en tres años de academia
- Kinder → Sec. todos los niveles escolares, desde los más chicos hasta secundaria
En 3 años crecimos un 1.000% (impensado para cualquier negocio) y al ser un modelo casi enteramente de servicios, los márgenes eran enormes.
Al segundo año se sumó mi socia Victoria, quien tomó toda la parte de primaria y jardín: coach infantil, profesora de primaria y con años de experiencia liderando su propia empresa de animación de cumpleaños. Era el match perfecto.
Al final tuve un quiebre personal y emocional, y decidí irme de mochilero por Europa durante un año. Vicky, con la experiencia de haber vendido su propia empresa antes, tomó la decisión de comprarme Ultrabot: mi único exit exitoso hasta el momento en mi carrera como emprendedor.
Antes de vendérsela a Victoria tenía que dejar el negocio andando sin mí: eran clientes muy fieles a mi figura, y necesitaba asegurar que la experiencia se sostuviera. Sumé un contador para manejar los números (en Argentina, nada trivial) y a un estudiante avanzado de ingeniería para la parte técnica. Vicky, que ya llevaba la relación con los profes, se hizo cargo de la parte pedagógica y el liderazgo del equipo. Y así me fui, gracias a Ultrabot, a viajar por el mundo.
A veces la mejor decisión es dar un paso al costado cuando no estás bien emocional o mentalmente. Y ese quiebre también me obligó a pensar en una empresa delegable: sacarme a mí mismo del rol central y dejar todo documentado en manuales de procedimiento, para que el negocio pudiera sostenerse sin depender de una sola persona.
Ultrabot nació de la experiencia acumulada en Kaiwa Technology y el club de robótica universitario, pero con un nuevo foco: enseñar a niños. La idea era llevar la robótica y la programación al alcance de los más chicos de forma práctica y entretenida, donde el aprendizaje pasara por construir algo real que funcionara.
Durante tres años diseñé y dicté cursos usando Arduino, impresión 3D y programación por bloques, combinando hardware y software desde el primer día para que los alumnos entendieran que la tecnología es algo que se hace, no solo que se consume.
- Arduino
- Impresión 3D
- Scratch
- Arduino IDE
- Robótica educativa
- Electrónica básica
- Programación por bloques
Cada curso arrancaba con algo que funcionara en la primera clase: un LED que enciende, un motor que gira. Nada de teoría suelta. A partir de ahí, el currículum subía por niveles según la edad, desde bloques visuales tipo Scratch en los más chicos hasta código Arduino y diseño 3D propio en secundaria.
El hilo conductor era siempre el mismo: construir un proyecto real de punta a punta. Los alumnos armaban el circuito, lo programaban y se llevaban algo tangible a casa. Ese cierre —ver tu propia creación andando— era lo que sostenía la motivación mes a mes y lo que los papás veían en las fotos.